Podríamos haber muerto en la intensidad de aquel beso pero preferiste guardar la calma y
esperar a otro momento.
Podríamos haber roto los esquemas bajo aquellas sábanas pero no te gustaba joder por las mañanas.
Podríamos haber acompañado el té con caricias en la espalda
pero preferistes unas simples pastas.
Podríamos haber gemido durante horas a la luna
pero no debías acostarte después de la una.
Podríamos haber empezado un mar de tempestades entre mis piernas pero decidiste dejarme a medias.
Decidiste esperar al momento justo,
¿cuándo coño es eso?
Ahora me consumo por evitar aquel último beso.

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